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Las sardinas son peces que
viven lejos de las costas y
cuyo contenido graso las
identifica como
pescados azules.
Tienen un buen sabor y
elevado rendimiento
alimenticio, ya que
contienen un 21% de
proteínas, un 4% de grasas y
un 75% de agua, además de
incluir vitaminas A, D, B,
B2
y minerales muy diversos,
como el sodio, potasio,
calcio, magnesio, hierro,
fósforo y azufre. Fue en
Málaga dónde se empezó a
espetar sardinas. Los
chiringuitos y restaurantes
situados en primera línea de
playa las asan en pequeñas
barcas llenas de arena y con
este invento no se ensucia
la playa y trabajan
más cómodamente en esta
improvisada barbacoa.
Literalmente espetar es
encañar o ensartar algo en
una caña u otro instrumento.
Lo más normal es que sean
sardinas pero se puede
espetar cualquier cosa,
como otros pescados,
mariscos, carnes o aves para
después asarlos en leña.
La época estival es propicia
para disfrutar de esta
tradicional forma de cocinar
las sardinas,
porque alcanza su máximo
esplendor y calidad y
adquiere, en esta época, una
capa de grasa que la hace
mucho más sabrosa,
acompañada eso sí de una
buena y fría cerveza o un
fresquito tinto de verano. |